Puede decirse que en culturas pasadas, la egipcia para ser más precisos, se veía al gato como un animal glorioso, incluso mataron a hombres por abusar contra este felino. Sin embargo, en la época del medioevo esta ideología llego a su fin con el juicio a la hoguera de Elizabeth Francis, quien fue juzgada por brujería y en el momento de su juicio, testigos alegaron en contra de su mascota por ser cómplice de maldades, por asesinar a mujeres que estuvieran en contra de Elizabeth, y por hacer parte de sus rituales, incluso porque intervenía en los buenos cultivos que poseía Elizabeth; expusieron que la el premio hacia el gato eran gotas de sangre de la señora Elizabeth Francis, para colmo el gato respondía al nombre de: Satán.

Así pues, la sentencia final terminó en llevar a la hoguera a la bruja y a su gato; desde entonces en la época se relacionaba a el hago con brujería, creando ciego repudio hacia estos.

 

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