Para retomar un poco el tema de las brujas, es importante exponer un caso común: la hereje Juana de Arco.

Juana de Arco nació en Francia y desde temprana edad escuchaba voces en sus sueños en la que le pedían que fuera piadosa y que ella era la encargada de salvar Francia; así pues Juana combatió a los ingleses, logrando vencer.

Tienpo después la iglesia abrió investigaciones para acusar a Juana de hereje, resultando vencedora la Inquisición, así pues, Juana fue sacada de la carcel el 30 de Mayo de 1943 para ser quemada en la plaza de Ruan. Según historiadores la pira era más alta que de costumbre, fue condenada por “hereje, rebelde e idolatrar”.

A sus 18 años Juana murió en la hoguera, proclamando sus últimas palabras: – Jesus!, Jesus!.

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