LA MAGIA NATURAL Y LA NIGROMANCIA

Así como los Cátaros y los Valdenses eran grupos herejes, en la época medieval también se realizaban actividades las cuales no eras aceptadas por la iglesia, como la magia, la hechicería y la brujería.

Durante el siglo XIII un grupo de teólogos y filósofos (Guillermo de Auvernia, Alberto Magno y Tomás de Aquino) de la universidad de Paris identifican dos clases de magia: Magia Natural y la Nigromancia.

La primera tiene relación con las ciencias debido a que “pretende conocer y explotar aquellos mecanismos de la naturaleza ocultos porque escapan al conocimiento racional” (Giralt, 2011, p.17), por otro lado, este tipo de magia principalmente se basa en las propiedades ocultas las cuales se puedes describir como “la fuerza indeterminada con que opera el pensamiento mágico”(Giralt, 2011, p.19) y así mismo es la que “explica la transmisión de potencia benéfica o maléfica por contacto, por la mirada y por la palabra, el mal de ojo, los amuletos, la aparición de la enfermedad y las facultades de la materia médica” (Giralt, 2011, p.19). Por otro lado, podemos ligar esta magia directamente con la astrología. Algunos ejemplos son: El magnetismo, el mal de ojo y las premoniciones.

La segunda esta directamente ligada a la religión debido a que “aspira a obtener la ayuda de unos poderes sobrenaturales por medio de ritos, y por eso mismo es la más combatida por la Iglesia” (Giralt, 2011, p.17), así mismo, esta ultima esta ligada al dominio de los espíritus con el fin de recibir ayuda por parte de ellos por medio de algunas técnicas como: conjuros, ritos, exorcismos, figuras, etc. Actualmente es conocida como magia ritual.

La anterior explicación se puede ver mas claramente en el siguiente gráfico:

Captura de pantalla 2015-11-06 a las 9.27.53 p.m.
https://www.durango-udala.net/portalDurango/RecursosWeb/DOCUMENTOS/1/1_5137_3.pdf

La anterior imagen nos muestra las “relaciones de las diversas modalidades de la magia con las ciencias y la religión en la Edad Media. La línea vertical representa la separación entre las prácticas legítimas y las ilegítimas establecida desde la teología y la filosofía natural” (Giralt, 2011, p.17).

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